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COMUNICADO DE INTERES GENERAL ECAIS DE RUSIA 8-4-11 PDF Imprimir E-Mail

Desde hace ya algunos años las Entidades Colaboradoras de Adopción Internacional (ECAI) están trabajando con la intención de ir unificando contratos, criterios y costes con el fin de transmitir a las familias que desean llevar adelante un proyecto de adopción de un menor, la seriedad y transparencia con la que la gran mayoría de entidades lleva a cabo su labor.

Queremos, ante todo, que lleguen a las familias los siguientes mensajes:

1º.- La apertura y posterior desempeño de funciones de una ECAI en un país extranjero, es un trabajo dificilísimo y extraordinariamente costoso para el que las entidades carecen de presupuesto y de subvenciones. Creemos que las investigaciones previas, los viajes, las entrevistas con los organismos públicos y/o privados competentes en materia de adopción internacional, deberían ser asumidos por las Comunidades Autónomas o por los Ministerios españoles oportunos, que, al final, son los que deciden sobre la apertura o no de nuevos países para la tramitación de adopciones internacionales, y no por las ECAI como está sucediendo hasta el día de hoy. A partir de que se hayan establecido unos preacuerdos, y sobretodo, unos costes, es cuando, mediante el sistema que cada Comunidad Autónoma considere conveniente, debería darse entrada a las ECAI como entidades mediadoras. Todo lo anterior, clarificaría el proceso y unificaría costes, y evitaría a las entidades colaboradoras un endeudamiento que, a la postre, grava el proceso adoptivo.

2º.- La ECAI es una entidad sin ánimo de lucro, lo cual no significa que sus servicios se presten gratuitamente. Sin lucro significa que, con las tarifas que tienen aprobadas y que han sido previamente contrastadas, por las Comunidades Autónomas, tienen que hacer frente a todos los costes en España y en el extranjero de sus sedes, personal, viajes al extranjero, etc. y no tienen que tener, al final del año, beneficios o excedentes. Como quiera que hilar tan fino es muy difícil, lo normal es que, a final de año, existan pérdidas u ocasionalmente, excedentes. Si hay pérdidas, la ECAI tiene que soportarlas, no se sabe con qué, y si hubiera excedentes, tienen que aplicarlos a programas de protección de menores o a abaratar los costes de las adopciones, dependiendo de las Comunidades Autónomas. Lo malo es que la inflación es galopante en los países de origen de los niños, por lo que, lo más habitual, es que se produzcan déficits presupuestarios que, en ocasiones, han llevado a algunas ECAI a su cierre con el consiguiente perjuicio de las familias que habían confiado en su gestión. La muestra más evidente de que la ECAI no enriquece a nadie es que ha disminuido su número ostensiblemente desde que comenzaron su andadura allá por el año 1995, y que las entidades, ya históricas, que sobreviven, lo hacen gracias a su experiencia que les lleva a tomar medidas que permitan su permanencia.

3º.- La adopción internacional cuesta mucho dinero. Y queremos reiterar que es la adopción internacional y no el menor susceptible de ser adoptado, lo que cuesta dinero. Lo que se paga es un servicio, tanto en España como en el país de origen elegido para llevar a cabo la adopción. Son los alquileres de las sedes, los sueldos de los equipos técnicos y administrativos que llevan a cabo el trabajo, las tasas que ponen los países para poder trabajar, las ayudas humanitarias obligatorias o convenientes, siempre  indispensables si se quiere finalizar con éxito un proceso, las traducciones, las legalizaciones o compulsas notariales, los viajes y desplazamientos, etc., por lo que no es de recibo y está fuera de lugar la frase que toda entidad ha escuchado alguna vez: como pago, quiero una niña, o un niño, o rubio o moreno.

4º.- No todo el mundo está preparado para adoptar un menor. No estamos hablando de la salud, estamos refiriéndonos a la necesidad extraordinaria que tiene un niño adoptado de atención y amor. De convivencia intensa para acoplarse a una familia superando sus miedos a ser de nuevo abandonado, maltratado o no querido. La experiencia de las ECAI que trabajan en Rusia y que firman el presente escrito informativo, es que tan solo cuatro niños adoptados de cada mil sufren enfermedades graves difícilmente diagnosticables a la edad y en el momento en que fueron adoptados, habiendo sido tardíamente diagnosticado en España. Sin embargo, el número de niños con problemas de integración familiar y de conducta son muchísimos más, pero la experiencia nos lleva a afirmar que tal cuestión, no se debe en gran porcentaje a la tan manida “mochila” de los niños, sino a los baúles inmensos que los padres inadecuados transportan, muchas veces sin darse ni siquiera cuenta, ni los interesados, ni la propia Administración que sigue poniendo, mayoritariamente, el acento de los problemas postadoptivos en los niños y casi nunca en las familias. Deberíamos ser capaces de hacer un ejercicio de introspección seria y, antes de iniciar un proceso de adopción internacional y de gastar un dinero que a todos nos cuesta mucho ganar, habríamos de preguntarnos por qué queremos adoptar a un niño y qué esperamos de la adopción. Desde ahora les podemos asegurar que el menor no vendrá con un título de psicólogo debajo del brazo que pueda ayudar a los adultos a solucionar sus problemas personales o de pareja, ni será un robot al que se pueda conectar o desconectar dependiendo de nuestro humor o de nuestro cansancio. La familia está para atender al menor, y no al revés; los padres deberán tener la capacidad de ponerse en el lugar del niño, no al revés; si los padres están sanos podrán cuidar de un niño con algún problema, si los padres están enfermos, el niño no podrá cuidarles y sufrirá una nueva dolorosa pérdida; la familia debe de tener habilidades parentales, el niño no tiene que tener ninguna habilidad ni mostrar su agradecimiento.

5º.- La ECAI tiene obligación de transmitir a la Comunidad Autónoma que corresponda y a la familia, toda la información que se le facilite sobre el menor en cualquier momento, es decir, antes, durante o después de la preasignación, pero no es responsable, en absoluto, del contenido de la información que se le facilite, ni se le permite verificarla. Tan solo la familia afectada puede solicitar información complementaria o, incluso, verificar en la región donde se encuentre el menor, si existe la infraestructura necesaria, los diagnósticos de los que hayan sido informados. Cuanto la ECAI haya informado sobre la salud del menor preasignado debe ser tenido como materia de reflexión por parte de la familia para tomar la decisión que consideren más adecuada, pero sin perder de vista que estamos tratando de un niño. Muchísimas veces escuchamos: cuánto estamos sufriendo, necesitamos saber si el niño está “totalmente” sano; y qué pocas veces hemos oído: pobre niño, cuánto estará sufriendo por saber si ha encontrado o no a una familia, o tendré yo la salud suficientemente buena para que este niño al que deseo adoptar no tenga que sufrir una nueva pérdida?.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, las ECAI abajo firmantes, deseamos hacer las siguientes recomendaciones:

A).- Antes  de iniciar un proceso de adopción de un menor, evalúenlo bien. Piensen por qué y si están verdaderamente preparados para ello. Es preferible que se equivoquen tomando la decisión de no adoptar que si deciden hacerlo y no están preparados. Si no tienen habitualmente trato con niños, procuren tenerlo o acudan regularmente a parques infantiles, porque eso les puede ayudar en su valoración de la realidad.

B).- Antes de iniciar un proceso de adopción internacional, infórmense en su Comunidad Autónoma sobre la posibilidad de intentar una adopción nacional o un acogimiento. Hay miles de niños en España que necesitan una familia que los atienda y quiera. Ese proceso es gratuito y puede estar lleno de satisfacciones.

C).- Si han sopesado todo lo anterior y se deciden por llevar a cabo una adopción internacional, ármense de paciencia. Todo el proceso, desde que acuden por primera vez a su Comunidad Autónoma para expresarles su deseo, hasta que éste se cristaliza con la llegada de un niño, es largo y complejo. Piensen en la edad que tienen y en la que tendrán cuando el proceso finalice, lo que puede incidir en la edad del menor que puedan adoptar. La información que reciben de las Comunidades Autónomas o de las ECAI puede variar con el tiempo, igual que el coste total por la tramitación de la adopción, pero si pese a ello, insisten, pongan toda su confianza en la entidad colaboradora que hayan elegido, pues su experiencia en la tramitación es la máxima que se puede tener y su finalidad es proteger el derecho del niño a tener la mejor familia que sea posible y que, si tienen en cuenta todo lo anterior, será sin duda la suya.


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